
La enfermería forma parte esencial de la atención oftalmológica. Su trabajo combina preparación técnica, vigilancia clínica, educación al paciente y coordinación con cirugía, anestesia y el resto del equipo.
Antes de un procedimiento
El personal confirma identidad, procedimiento y ojo a tratar; revisa alergias e indicaciones; prepara material e instrumental y ayuda a que el paciente comprenda lo que ocurrirá. El ayuno, la modificación de medicamentos o la higiene preoperatoria no son iguales para todas las intervenciones y deben seguir instrucciones individualizadas.
Durante la atención
En quirófano, enfermería mantiene la técnica estéril, controla insumos y trazabilidad, participa en los conteos y comunica oportunamente cualquier incidencia. También contribuye a vigilar comodidad y seguridad, dentro de las responsabilidades definidas para cada integrante del equipo.
Después del procedimiento
La recuperación incluye observación, control de síntomas y explicación de gotas, protección ocular, postura cuando corresponde, próxima consulta y señales de alarma. Una instrucción clara y comprobada reduce errores al continuar los cuidados en casa.
La precisión técnica no está separada del trato humano. Escuchar, explicar sin prisa y reconocer la preocupación por la visión son parte del cuidado profesional.
Nuestro reconocimiento a quienes ejercen la enfermería con preparación, responsabilidad y respeto por cada paciente.