
Las variaciones importantes de glucosa pueden producir visión borrosa transitoria al modificar temporalmente el contenido de agua y el poder de enfoque del cristalino. Por eso una graduación obtenida durante un periodo de descontrol puede cambiar cuando la glucosa se estabiliza.
La hemoglobina glucosilada (HbA1c) estima el promedio de glucosa de los últimos dos a tres meses, pero no explica por sí sola cualquier cambio visual ni sustituye la exploración ocular.
Riesgos a largo plazo
La diabetes puede dañar los vasos de la retina y causar retinopatía diabética o edema macular. También aumenta el riesgo de catarata y glaucoma. Estas enfermedades pueden comenzar sin síntomas, de modo que ver bien no descarta daño.
Si la visión cambia durante un descontrol glucémico, conviene tratar primero la causa médica y valorar cuándo repetir la refracción; comprar lentes nuevos inmediatamente no siempre resuelve el problema. La meta de glucosa debe establecerla el equipo que atiende la diabetes, porque no es igual para todas las personas.
Una pérdida súbita de visión, manchas nuevas, destellos o una sombra requieren atención oftalmológica urgente.
Fuente: National Eye Institute: enfermedad diabética del ojo