
La participación de mujeres en oftalmología, enfermería y áreas quirúrgicas forma parte esencial de la atención moderna. La preparación profesional, el trabajo en equipo y la responsabilidad clínica —no el género— determinan la calidad de una intervención.
La imagen documenta un procedimiento de la vía lagrimal. Una dacriocistorrinostomía (DCR) crea una nueva comunicación entre el saco lagrimal y la cavidad nasal cuando existe una obstrucción seleccionada del drenaje. Puede realizarse mediante abordaje externo o endonasal, según anatomía, causa, experiencia y necesidades del paciente.
Antes de indicar cirugía se confirma el sitio de obstrucción y se descartan causas que requieran otro manejo. Entre los posibles riesgos se encuentran sangrado, infección, cicatrización u obstrucción persistente; los resultados y cuidados deben explicarse de forma individual.
Reconocer el trabajo de las mujeres en microcirugía también implica valorar su liderazgo, formación, investigación y participación cotidiana en decisiones clínicas y seguridad del paciente.