
La lámpara de hendidura combina un microscopio binocular con un haz de luz ajustable. Permite examinar con aumento párpados, conjuntiva, córnea, cámara anterior, iris y cristalino. Con lentes auxiliares también se observan vítreo, retina y nervio óptico.
Durante la consulta se modifica el ancho, altura y ángulo de la luz para localizar opacidades, inflamación, lesiones o cambios anatómicos. Pueden utilizarse fluoresceína, anestésico tópico o gotas para dilatar la pupila, según el objetivo del examen.
Es una herramienta central para valorar catarata, enfermedad corneal, ojo seco, uveítis, glaucoma y múltiples alteraciones de retina. Sin embargo, los hallazgos deben interpretarse junto con síntomas, agudeza visual, presión ocular y estudios complementarios.
La exploración suele ser indolora. La luz puede resultar intensa y algunas maniobras causar molestia breve. Si se dilatan las pupilas, la visión cercana y la sensibilidad a la luz pueden alterarse durante varias horas.
Un instrumento permite observar; el diagnóstico surge de integrar toda la evaluación.