
La elección de un estudio depende de la pregunta clínica. Ninguna prueba sustituye por sí sola una consulta completa, y solicitar más estudios no siempre significa obtener un diagnóstico mejor.
Retina y mácula
- OCT de mácula: obtiene cortes y mapas de grosor; ayuda a identificar líquido, tracción, membranas y agujeros.
- OCT-angiografía (OCT-A): representa flujo en determinados vasos sin inyectar colorante. Puede ser útil en enfermedades vasculares, pero los artefactos y las áreas de flujo lento exigen interpretación cuidadosa.
- Fotografía de fondo: documenta retina y nervio óptico para comparar cambios.
- Angiografía con fluoresceína: utiliza colorante intravenoso para valorar circulación, fuga y falta de perfusión. Tiene indicaciones y precauciones propias.
- Ultrasonido modo B: permite estudiar el segmento posterior cuando catarata densa, hemorragia u otra opacidad impide observarlo directamente.
Nervio óptico y campo visual
- OCT de nervio óptico: mide estructuras como la capa de fibras nerviosas y capas ganglionares.
- Campimetría automatizada: evalúa sensibilidad del campo visual; depende de fijación, comprensión y confiabilidad de las respuestas.
- Paquimetría: mide el espesor corneal, un dato que se considera al interpretar la presión intraocular y en otras evaluaciones corneales.
Córnea y cirugía de catarata
- Tomografía o topografía corneal: describe forma, curvatura y, según el equipo, espesor de la córnea.
- Biometría óptica: mide el ojo y ayuda a calcular la potencia de la lente intraocular. El cálculo reduce incertidumbre, pero no garantiza una graduación posoperatoria exacta.
Los resultados se entregan para conservarlos y compararlos en visitas futuras. Si comparte archivos digitales, protéjalos como información médica personal.
Para saber qué estudio corresponde, primero se revisan síntomas, antecedentes y exploración ocular.