
Los equipos de cirugía ocular deben funcionar de manera predecible dentro de las especificaciones del fabricante. El mantenimiento preventivo busca detectar desgaste, fallas y desviaciones antes de que afecten una intervención; el correctivo atiende problemas ya identificados.
Un programa responsable incluye inventario y trazabilidad, inspecciones programadas, limpieza compatible, pruebas funcionales, actualizaciones autorizadas, calibración cuando corresponde y documentación de cada servicio. Las tareas que requieren conocimiento técnico deben realizarlas personal capacitado o servicio autorizado.
Antes de cada procedimiento también se comprueban conexiones, consumibles, alarmas, respaldo eléctrico y disponibilidad de alternativas. Si un equipo presenta una falla o medición dudosa, se retira de uso hasta su evaluación.
Contar con tecnología reciente no sustituye estos controles. La seguridad depende de mantenimiento, capacitación, protocolos y comunicación entre ingeniería biomédica, enfermería, anestesia y cirugía.
Las frecuencias y pruebas específicas deben seguir el manual, el análisis de riesgo y la normativa aplicable a cada dispositivo.